Uno de mis relatos, ganador del concurso Hijos de Mary Shelley.

Uno de mis relatos, ganador del concurso Hijos de Mary Shelley.

El pasado mes de julio tuve la suerte de visitar Avilés (que, por cierto, me encantó) con motivo del festival literario Celsius 232 que se celebra justo allí. Dentro de las actividades organizadas por dicho festival, la noche del 31 de julio tuvo lugar un recital poético, junto a un concierto, en el bellísimo cementerio de la Carriona. Fue espectacular, la verdad. Una de esas noches que uno debería vivir al menos una vez en la vida. Y digo vi-vir, ojo.

¡Yo volví a Madrid tan contenta!

Además de asistir al momentazo de la Carriona (como espectadora entre las lápidas), participé en el certamen de relato y narración oral Hijos de Mary Shelley, del que era finalista y… ¡tachán, tachán!, el cuento que presenté, “Aproximación a un simulacro de arena” (una rareza que ni yo misma entiendo, para qué nos vamos a engañar) resultó ganador del concurso.

En fin, que desde entonces no he dejado de bailar en los tejados. Y no sólo porque en 2015 mi cuento aparecerá en el libro Hijos de Mary Shelley, publicado por Imagine Press Ediciones, sino porque gracias al festival, y a esos Hijos de Mary Shelley, he podido conocer a extrañas criaturas de la noche (“criaturas literarias”, a ver si nos entendemos) que no quieren chuparte la sangre ni clavarte una estaca en el corazón, ¡qué va!; sólo, ya ves tú, te ofrecen su hospitalidad en el Hogar del Monstruo.